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jueves, 15 de septiembre de 2011

Bajo la luna blanca Vicente Nacarato, "Carrousel de la Noche" (1931)




Luna, Pierrot noctámbulo;
deambulante del piélago sin orillas;
diosa de belleza desnuda;
la noche te acaricia, te besa;
las estrellas te musitan
secretas palabras brillantes.
Gira la soledad sombría
en la rueca del silencio dormido
Luna: demiurgo nostálgico;
cuando te miro
se hiperestesian mis ojos;
la pena se enreda-hilo de seda-
en el hilo de plata de mi desconsuelo.
El mundo es hondo y amplio
infinito su desamparo
El hombre es pequeño, pero apenas si cabe
su gota de amargura
en el vaso hondo y ancho
del mundo infinito, de su desamparo infinito
De todas partes esta noche
llueven al corazón
radiogramas de consuelo
para su dolor.
Y tú, luna-pájaro inmóvil de la noche-
diosa de belleza desnuda
no eres más que un pretexto sarcástico
para que yo te invente mi ruego

martes, 12 de julio de 2011

La distancia de la luna

El punto donde la Luna pasaba más bajo estaba en mar abierto, en los Escollos de Zinc. Ibamos en esas barquitas de remos que se usaban entonces, redondas y chatas, de corcho. Éramos varios: yo, el capitán
Vhd Vhd, su mujer, mi primo el sordo y a veces la pequeña Xlthlx, que entonces tendría doce años. El agua estaba aquellas noches tranquilísima, plateada que parecía mercurio, y los peces, adentro, violetas, que no podían resistir a la atracción de la Luna y salían todos a la superficie, y también pulpos y medusas
de color azafrán. Había siempre un vuelo de animalitos menudos ‑pequeños cangrejos, calamares y también algas livianas y diáfanas y plantitas de coral‑ que se despegaban del mar y termnaban en la Luna, colgando de aquel techo calcáreo, o se quedaban allí en mitad del aire, en un enjambre fosforescente que ahuyentábamos agitando hojas de banano....

Italo Calvino, "Las Cosmicómicómicas"