jueves, 28 de julio de 2011

martes, 12 de julio de 2011

La distancia de la luna

El punto donde la Luna pasaba más bajo estaba en mar abierto, en los Escollos de Zinc. Ibamos en esas barquitas de remos que se usaban entonces, redondas y chatas, de corcho. Éramos varios: yo, el capitán
Vhd Vhd, su mujer, mi primo el sordo y a veces la pequeña Xlthlx, que entonces tendría doce años. El agua estaba aquellas noches tranquilísima, plateada que parecía mercurio, y los peces, adentro, violetas, que no podían resistir a la atracción de la Luna y salían todos a la superficie, y también pulpos y medusas
de color azafrán. Había siempre un vuelo de animalitos menudos ‑pequeños cangrejos, calamares y también algas livianas y diáfanas y plantitas de coral‑ que se despegaban del mar y termnaban en la Luna, colgando de aquel techo calcáreo, o se quedaban allí en mitad del aire, en un enjambre fosforescente que ahuyentábamos agitando hojas de banano....

Italo Calvino, "Las Cosmicómicómicas"

viernes, 1 de julio de 2011

domingo, 15 de mayo de 2011

El pequeño aiku de Magnolia Belen


Horizonte infinito como la distancia entre el cielo y el mar

viernes, 22 de abril de 2011

Otoño en nuestra vida

"Otoño endorado"

Tonada del otoño

(Jorge Sosa - Damián Sánchez)

No es lo mismo el otoño en Mendoza,
hay que andar con el alma hecha un niño.
Comprenderle el adiós a las hojas
y acostarse en su sueño amarillo.

Tiene el canto que baja la acequia
una historia de duendes de agua.
Personajes que un día salieron
a poblarnos la piel de tonadas.

La brisa traviesa
se ha puesto a juntar
suspiros de nubes
cansadas de andar.
Esta lluvia que empieza en mis ojos
no es más que un antojo de la soledad.

Es posible encontrar cada nombre
en la voz que murmuran los cerros.
El paisaje reclama por fuera
nuestro tibio paisaje de adentro.

Ser la tarde que vuelve en gorriones
a morirse de abrazo en el nido
y tener un amigo al costado
para hacer un silencio de amigos.

La tarde nos dice
al llevarse al sol
que siempre al recuerdo
lo inicia un adiós.
Para quien lo ha vivido en Mendoza
otoño son cosas que inventó el amor.

Página citada: http://www.cancioneros.com/nc/4412/0/tonada-del-otono-jorge-sosa-damian-sanchez


domingo, 27 de marzo de 2011

♥Un matecito para recordar♥


Un matecito de por medio del cual surgirá un amor, una mágica tarde de verano♥♥♥♥♫

sábado, 12 de marzo de 2011

La Princesa


SONATINA

Rubén Darío

La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro;
y en un vaso olvidada se desmaya una flor.



El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real,
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.



Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida. La princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que abril!

-¡Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor!